Argentina: los TRABAJADORES de industria durante la PANDEMIA y la CUARENTENA

 

Probablemente, una de las imágenes más recordadas de la pandemia en Argentina sea la dureza con la que Alberto Fernández, Presidente de la Nación, y Axel Kicillof, Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, se referían a la apertura de comercios en la Ciudad de Buenos Aires, bajo la gestión de Horacio Rodríguez Larreta, Jefe de Gobierno. Palabras del calibre de “egoístas” entre las más leves y algunas más subidas de todo como “asesinos” eran habituales. Un comerciante que abría un negocio estaba contribuyendo a la propagación de la pandemia.

 

Curiosamente, esa dureza no se reflejaba al hablar de la apertura de las fábricas en la Provincia de Buenos Aires y en todo el país. Al contrario, estaban ausentes. El tema en sí mismo estaba ausente, casi como si fuera tabú. Los gobiernos peronistas de la Nación y la Provincia evitaban el tema de la salud de los trabajadores en sus lugares de trabajo. “Mejor no hablar de ciertas cosas”, cantaba Sumo. El gobierno de la Ciudad tampoco, pero nunca se auto-denominó como único y genuino representante de esos trabajadores.

Si los comercios contagiaban, para los funcionarios nacionales y provinciales parecía que los contagios en los lugares de trabajo eran inevitables. Casi como bajas inevitables de una guerra. Si Larreta tampoco habló del tema ni se opuso a la apertura de fábricas, bien puede decirse que no tuvo la doble vara que en público mostraron los responsables de la Nación y la Provincia.

 

Mientras que la cuarentena duró más de un año para comerciantes, estudiantes y trabajadores de algunos sectores del Estado, en las fábricas no superó los dos meses. Si los comercios estaban cerrados y la circulación prohibida porque “entre la economía y la vida, elijo la vida” en palabras del presidente, ¿por qué ese criterio no era aplicable a la vida de los trabajadores industriales?

 

La respuesta vino por parte del mismo Gobierno Nacional. La industria era “esencial”, como el transporte, la policía y el servicio sanitario. Hubo gremios, pocos, que se animaron a hacer la pregunta que se desprende de la afirmación del Estado Nacional. Si la vida está antes que la economía, los sectores esenciales tienen que estar relacionados con la vida. Como los hospitales, la circulación de ambulancias, el control policial de la cuarentena.

¿Qué tenía de esencial la producción de perfumes? ¿De galletitas o de neumáticos? ¿Era necesario poner a esas fábricas a producir full time cuando aun no había vacunas y muchas de esas industrias tenían stock? Preguntas que los supuestos representantes de los trabajadores, el peronismo en el gobierno y en las centrales sindicales –CGT, CTAs- prefirieron no hacerse.

El sindicato nacional del neumático –SUTNA- fue uno de los pocos que hicieron esta pregunta públicamente, incluso en una Carta Abierta al Presidente de la Nación. Carta que nunca fue respondida, obviamente. El Presidente estaba muy ocupado para ocuparse por la salud de los trabajadores. Tampoco respondió el Ministerio de Trabajo de la Nación. Mucho menos el de Salud.

Silencio Stampa.

 

Los trenes


 


A la par de la cuarentena y de la apertura de las fábricas, se sucedió una situación que sería hilarante si no fuera por lo grave: el acortamiento de las frecuencias de los trenes para “des-fomentar” que la gente salga de la casa. Pero… ¿en qué transporte se mueven la mayoría de los trabajadores de las fábricas “esenciales” del conurbano bonaerense? En trenes… Complejas alquimias que se le escapaban al gobierno.

Durante meses se vieron por televisión las imágenes de los trenes abarrotados de gente, sin que el Presidente y el Gobernador de la Prov. de Bs. As. mostraran un mínimo de la indignación que tenían ante la apertura de comercios. De los miles de trabajadores que viajaban a diario a sus empleos “esenciales”, ni una palabra.

Hay que recordar que las formaciones ferroviarias (los trenes en sí mismos) son responsabilidad nacional (por ello sólo la Policía Federal tiene jurisdicción sobre ellos y sobre las vías). Sobre las decenas de estaciones en la Provincia la responsabilidad es del gobierno provincial. No pusieron un mísero dispensador de alcohol en gel en las entradas de las estaciones. Ese fue el nivel de preocupación por los trabajadores.

 

No fue el único error grosero sucedido en los trenes que conectan la ciudad con el conurbano, todos ellos gerenciados por… el Estado Nacional.



En agosto de 2020, en plena pandemia y cuando aún no se avisoraba la posibilidad de una vacuna, la gerencia de Trenes Argentinos convocó a los trabajadores del Roca a una serie de reuniones sanitarias informativas. Se hicieron por turnos, y en el diurno hubo treinta trabajadores en una sala cerrada sin ventilación, cuya capacidad utilizando el distanciamiento social era de diez personas. La gerencia del Estado triplicó esa cantidad para explicar a los trabajadores como “cuidarse”. La línea divisoria entre error y negligencia es difusa en un caso así. Las características de la reunión fueron públicas no por un pedido de disculpas del Estado, sino porque un grupo de trabajadores ferroviarios compartió las imágenes en las redes sociales (info). Ni Trenes Argentinos, ni el Ministerio de Transporte ni el Ministerio de Salud dieron explicaciones…

 

Si esto sucedía en el Roca, la línea que había dirigido sindicalmente el asesino José Pedraza y aún sigue controlada por su lista (la verde de Sassia, hoy aliado de Hugo Moyano y Alberto Fernández), distinta era la situación en el combativo Tren Sarmiento.

Desde el primer día los trabajadores del Sarmiento exigieron las condiciones necesarias para garantizar las condiciones de vida de sus laburantes. Constantemente eran criticados por los medios oficialistas y opositores por tomar medidas de fuerza que garantizaran el distanciamiento social, el descanso, los testeos a los trabajadores, el aislamiento de los contagiados y los casos cercanos. El Sarmiento, dirigido por la lista Bordó de Ruben “el Pollo” Sobrero, fue prácticamente el único sindicato con voz en el ambiente político nacional que hacía público el número de trabajadores de su gremio fallecidos por covid. Ningún gremio de la CGT ni la CTA lo hizo, ni los alineados con el peronismo clásico de los Moyano, ni los kirchneristas de las CTA ni los “gordos” e “independientes” de la CGT.

 

Tras el pasaje de la cuarentena a dispo en marzo de 2021, el endurecimiento en mayo obligó a la Seccional Sarmiento a suspender un acto para el 26 de ese mes en el  que denunciaba la muerte de los trabajadores ferroviarios por covid durante la pandemia y la cuarentena, el único acto en su tipo en el país.





Como pocas veces en la historia, el peronismo, incluyendo su pata sindical, le dio la espalda a la vida de los trabajadores.

 

El gremio del Neumático (SUTNA)

 

Si el Sarmiento fue una voz de los trabajadores durante la pandemia, su accionar estaba limitado a su línea por el propio boicot de la Unión Ferroviaria que, como mencionamos, seguía y sigue en manos del Pedracismo.

 

Con menos trascendencia mediática pero mayor peso en el propio gremio, se dio el caso particular de los trabajadores del Neumático. El sector combativo del gremio está representado en la lista Negra, que dirige el sindicato nacional desde 2015, cuando desplazó a Wasiejko, en su momento adjunto de Hugo Yasky en su CTA y hoy presidente del Astillero Río Santiago. Wasiejko era denunciado por su complicidad con las patronales (durante su gestión, los trabajadores que se anotaban para ser delegados eran despedidos por las empresas eran despedidos por los departamentos de Recursos Humanos previa llamada del sector de Wasiejko).

Al comenzar la pandemia y la cuarentena, la Negra dirige, junto al sindicato nacional, los cuerpos de delegados de las principales fábricas del gremio: Fate, Pirelli y Bridgestone/Firestone y Avanzada (Córdoba), junto a las seccionales de Fate y Bridgestone/Firestone más Córdoba. La seccional faltante, la correspondiente a Pirelli, fue conquistada por la lista Negra en 2021. La unidad le permitió al sindicato ser el único en garantizar la cuarentena en todas las fábricas del neumático del país. La misma comenzó el viernes 20 de marzo del 2020 a las 00 hs (o jueves 19 a las 24 hs) (comienzo de cuarentena). El turno tarde de las fábricas se retiró a las 23 hs y el turno noche cumplió con la cuarentena decretada por el gobierno nacional (link).

 


Lo que suena evidente no se repitió en de las fábricas del resto de las industrias del país. La cuarentena parecía no valer para ellas, como si tuvieran una jurisdicción propia. Ello no hubiera sido posible sin el visto bueno, nuevamente, del Ministerio de Trabajo de Nación Moroni), su par de Salud (Ginés), el gobierno de la Provincia de Buenos Aires (Kicillof) y de la Nación (Fernández – Fernández), todos ellos en manos del peronismo.

 


Tras la primera revisión de producción durante la cuarentena, el gobierno amplió el listado de industrias esenciales (al 3 de abril) (al 7 de abril). El neumático no estaba incluido en él. Sin ser una industria esencial, el sindicato dio aviso a todos sus trabajadores de que continuaban en cuarentena, al cuidado de su vida y la de su familia, al igual que los miles de trabajadores docentes, estatales y de algunas ramas de servicios. Al parecer la vida de los trabajadores industriales no puede darse ese lujo. Tras un llamado de la cámara de empresarios del neumático, el gobierno Nacional emitió un decreto donde declaraba al neumático entre las industrias esenciales. Mientras acusaba públicamente al gobierno de la Ciudad, a los comerciantes, a los runners, a los surfers y a los jubilados que querían salir a caminar como asesinos, para el gobierno nacional que los trabajadores de fábrica defendieran la cuarentena era una afrenta. El dato es aún más llamativo cuando deja en evidencia a que “oscuros intereses” respondió el gobierno de Alberto y Cristina Fernández, toda vez que la vicepresidente alude a presiones non-sanctas de sectores espurios que pretenden “torcerles el brazo”.

 

Ante semejante provocación, el Sindicato respondió con una carta al Presidente de la Nación, que como señalamos anteriormente no fue respondida. El pedido de constatar el stock de neumáticos de las fábricas tampoco (la falta de los mismos hoy en día no están relacionados con estos debates, sino con las posteriores trabas a las importaciones de materia prima necesaria para su fabricación).

Ante el silencio como respuesta, el sindicato convocó a un paro hasta considerar que estaban dadas las condiciones sanitarias para los trabajadores. Fue el único sindicato nacional de industria que, asesorado por médicos y especialistas, creó su propio protocolo sanitario, marcando todos los vacíos que tenía el que habían acordado las cámaras empresariales con, nuevamente, los Ministerios de Trabajo y Salud nacionales. Si bien quedó un reglamento “mixto”, el sindicato se ocupó de revisar personalmente que todas las condiciones sanitarias estuvieran acordes.



Cuando a los meses y pese a todos estos planteos esgrimidos, una de las fábricas se negó a aislar a los trabajadores que eran contactos estrechos de compañeros que habían dado positivo, Fue necesario un paro de 24 hs en Bridgestone para que el Ministerio de Trabajo de la Nación (otra vez) deje de mirar para otro lado e intervenga…

 

Todas las precauciones para cuidar la vida de los trabajadores, que no tomó el Gobierno Nacional al limitar los controles migratorios a una “declaración jurada” donde, insistían los funcionarios, “las personas están obligadas a decir la verdad” –los mismos funcionarios que luego se robaron las vacunas-; que se tardaron meses esenciales desde que se supo que la fiebre era un síntoma del covid hasta que pusieron una miserable cámara térmica en Ezeiza, que no fueron capaces de poner alcohol en gel y barbijos en los trenes, que organizaban reuniones “informativas” que sobrepasaban las capacidades del lugar, poniendo en riesgo la vida de los trabajadores que asistían (y la de sus familias); el desastre en el cobro de jubilaciones; esas precauciones sí pudieron ser tomadas por un sindicato de industria dirigido por un grupo de trabajadores independiente del Estado y las empresas. No debería dejar de ser un llamado de atención para quienes estén leyendo esta nota.

 

 

Otros casos


Pareciera que hubieran pasado mil años, pero uno de los casos más chocantes de comienzos de la cuarentena fue la represión y desalojo en el frigorífico Penta, ubicado en Quilmes. Fue el 9 de abril, apenas 20 días después de comenzada la pandemia. Si bien la intendenta de La Cámpora y el gobernador intentaron distanciarse de la acción, la comisión interna de la fábrica contó públicamente que tenían la palabra del Municipio de que no iban a ser desalojados. La intendenta Mayra Mendoza se mantuvo en silencio por horas, para luego victimizarse. Como bien dijo Felipé Solá allá por diciembre de 2017 luego de la sesión del congreso por la reforma jubilatoria, "la policía no reprime si no hay una orden política" . A confesión de partes...

Por sus pesos particulares, los casos del Sarmiento y el Neumático que hemos detallado han sido los más destacados de cómo los trabajadores intervinieron activamente durante la pandemia. Hubo otros gremios donde también hubo planteos de tipo sanitario, destacándose el Sindicato de Aceiteros, pero quedó en un segundo plano frente a un pedido de recomposición salarial. El Subte, un sindicato histórico en el país y clave por su peso en la Ciudad de Buenos Aires, realizó un paro por la presencia de asbesto (un componente tóxico) en las formaciones compradas por el gobierno de la Ciudad, pero no así por la pandemia ni por las condiciones laborales en el Subte durante la cuarentena.

Hubo también algunas fábricas dónde hubo conflictos para garantizar la cuarentena, como el caso de Bed Time, en la provincia de Bs As. 

Al día de la fecha, 18 de abril de 2022, Argentina supera los 127 mil muertos por coronavirus.

Según varios rankings al respecto, Argentina se ubica entre los peores países del mundo en manejar la pandemia (ranking Bloomberg).

 

18 de abril de 2022

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