Del periodismo a la comunicación social en Argentina: un salto al vacío (y un ejemplo en pandemia)



La palabra "periodismo" es hoy prácticamente anacrónica. Sobrevive en los noticieros, en aquellos conductores que se reconocen como periodistas. De ahí en más, se ha impuesto el concepto de comunicación para hablar de noticias.


El cambio pareciera menor, pero implica un profundo salto a la hora de pensar la relación entre información y sujeto. Es un salto al vacío.


El periodismo como lo conocemos desde los siglos XVII y XVIII parte de la noticia. Y la noticia se construye. No se trata fe una aceptación de culpas: hoy parece que cualquier construcción fuera una mentira en sí misma; no es así, es un proceso de abstracción a partir de los hechos. La noticia se forma a partir de hechos de la realidad, mediante una lectura o un análisis del periodista. En el periodismo, junto a las reglas de escritura de triangulo invertido, está sobre la mesa un método de trabajo. Se conoce la cocina de parte importante de las redacciones.


El concepto de comunicación, por el contrario, pone al periodista en el rol de mero intermediario entre los hechos y los sujetos (el 'público'). Así, pretende darle un carácter objetivo a la información y relegar el elemento subjetivo al conunicador. 'Toda comunicación es política', es algo así como el mantra de la comunicación social, pero esa política se limita imlplicitamente a la opinión del comunicador.

La comunicación social

en Argentina

El cambio de concepción del periodismo a la comunicación puede verse por la positiva (es decir, a través de ejemplos) así como por la negativa. Utilizaremos este segundo método ya que permite un panorama más general. 

Analizaremos las diferencias que implican las dos sentencias más repetidas por los comunicadores del oficialismo entre 2003 y 2015 sobre el principal medio opositor Clarín/TN, (1) "Clarín Miente" y "Todo Negativo".

La primera, "Clarín Miente", responde a la logica del periodismo. Las noticias informadas son falsas. Ese medio tergivisa la realidad. No es casual que sea en el ámbito de la prensa escrita, donde sigue habiendo "periodismo de autor" y columnas de opinión. Los diarios serían algo así como un espacio de debate de elites, lo que podría ser válido para La Nación y Página 12, pero no para Clarín y Crónica.

La segunda es televisivo y ligado a la "comunicación de masas". Expresa en silencio este salto comunicacional. Es llamativo que la incompatibilidad entre ambas no haya sido puesta de manifiesto más enérgicamente.

En "Todo negativo" retumba en silencio el problema de no poder discutir la noticia en sí. El comunicador necesita como premisa la neutralidad de la noticia. Entonces solo queda criticar la selección de noticias, "todas negativas".  

En "Todo Negativo" puede leerse la pregunta irónica, ácida: "¿No hay naaada bueno para comunicar?". La acusación ya no pasa por la mentira, sino por la elección sesgada.

Pero profundizando un poco, puede leerse en forma de otra pregunta, relativamente obvia, pero cuya formulación explícita se evita a toda costa: "¿Hay que comunicar las malas noticias?". Ademas de ser implicita, esta pregunta lleva a  una tercera, mucho más grave: "¿No podríamos omitir las malas noticias?".

"La comunicación es política" implica un doble accionar sobre el 'comunicador': la responsabilidad de lo que comunica y el poder de elegir lo que comunica. La idea del comunicador como mediador no es a la vez la infantilización del receptor: el pueblo no debe enterarse de todo lo que sucede porque produce un exceso, una sobre-carga de información utilizada con fines 'maléficos'. Se lo denomina "infodemia" (una pandemia de información). 

El comunicador entonces no sólo media, sino que a la vez filtra lo que llega al público. Es un paternalismo/maternalismo político: "para evitar la pandemia de información, yo le voy a decir qué es lo que tienen que saber". Ser comunicador (ex-periodista) tiene, entonces, una cualidad, valor o responsabilidad) extra: decidir qué debe ser comunicado y que no.  El comunicador tendría as8 un plus de conocimiento sobre aquello que debe ser comunicado al público / pueblo y aquello que no.

Obviamente el periodismo también era / es selectivo en sus notas, pero eso está explícito en sus presupuestos: el periodista elige una información y la investiga, desarrrolla, busca causas y conexiones. Todo ello implica otro axioma que hoy es imposible para la comunicación: que el periodista puede equivocarse. No es el portavoz de una verdad indiscutible, sino que bucea o se sumerge por debajo de la superficie de la información. Hay una noción de profundidad en la noticia.

El caso más extremo de esta concepción de la comunicacion y el comunicador está en la acusación de golpista(s)  hacia algunos periodistas y medios de comunicación. 

Informar una noticia puede ser "golpista". Lo que este enfoque no puede explicar es  la propia realidad de la que sale esa información. La comunicación social, que parte de una objetividad de los hechos, transforma su difusión en un problema de relatos, es decir, de abstracciones y no de realidades concretas. 

Informar que un niño qom muere de hambre es 'golpista' porque atenta contra el relato de que los niños ya no pasan hambre. Entre la realidad y el relato, un sector importante de los comunicadores se queda con el relato.


Información y comunicación en la pandemia argentina


Hemos visto a lo largo de esta pandemia estas diferentes "estrategias comunicacionales" en relación al manejo irresponsable y hasta criminal de las vacunas. Informar la existencia de los vacunatorios vip era "debilitar al gobierno que le hacía frente a la pandemia". Nuevamente, el debate no se centraba en la realidad (salvo alguna negación oficial que pasó sin pena ni gloria) sino en las consecuencias de la noticia. La pregunta nuevamente es: "¿no hay que informar de un mal uso de las vacunas?". 

Interesante, porque en vez de atacar la causa se ataca la consecuencia. Si no hubieran existido los vacunatorios vip, no hubiera habido noticias respaldadas en información y hechos concretos y verificables. Una vez que existieron, los responsables debían dar explicaciones. 

Los comunicadores oficialistas, siguiendo la lógica de que el problema político está en la  comunicación y no en el hecho, acusaron de irresponsables no a los funcionarios, sino al periodismo que lo informó. Una manera particular de indultar a los funcionarios.

Agosto 2021

Notas:

(1) Esta oposición no fue siempre así. Entre 2003 y 2007 las tapas de Clarín se discutían en el despacho del Jefe de Gabinete de la Nación. En 2005, el Presidente de la Nación firmó el decreto que avalaba la fusión de Cablevisión (de grupo Clarín) con Multicanal, con el grupo Clarín como gran beneficiario.


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